viernes, 21 de marzo de 2014

El Secreto del Loto



¿Qué pasaría si una semilla es enterrada en un lugar apartado de las demás de su estirpe?, ¿se sentirá sola cuando se dé cuenta que sus hermanas están lejos?... 

La verdad sí, pero solo las primeras semanas cuando ya tenga su tallo y sus hojas formadas; después de ello notará que en el jardín donde crece es una especie única entre las otras, pues aún no ha florecido como sus compañeras. 

-          - Qué extraña eres, a todas nosotras nos sembraron después que a ti y míranos, ya tenemos nuestros propios pétalos coloridos y tú… a penas un botón que ni siquiera se distingue de su tallo.
-         -  Eres un fenómeno… debes de ser UNICA en todo el mundo. No quisiera estar en tu lugar.

La pequeña plantita solo se dignaba a mirar a sus pares, sufriendo internamente por no poder florecer. Mientras las demás reían a carcajadas por su estado diferente.

Una noche, cuando todas las demás flores dormían, una alegre mariposa violeta se posó en el botón de esta florecilla y sutilmente le susurró…

“Mi doncella natural, no te preocupes por tu situación, tú naciste para inspirar a los demás y ayudarles a ver la belleza real de las cosas que se oculta en su interior… lamentablemente este no es tu sitio, debiste haber nacido en el agua; pero descuida, yo te llevaré junto a mis compañeras al lago más cercano… solo confía en nosotras, te lo pedimos…”

               La criatura envuelta en lágrimas asintió y se dejó llevar por sus nuevas amiguitas, las que la condujeron a las cristalinas aguas de aquel lago donde se reflejaba la luna en todo su esplendor.

“Este será tu nuevo hogar mi pequeña dama, ahora procura descansar y si algún peligro se avecina solo debes llamarnos y acudiremos en tu rescate. Hasta pronto.”

               La florecilla llena de emoción notó que sus raíces se enroscaban entre sí y al fin pudo sentirse “cómoda” siendo quién era. Se despidió de las lepidópteras violetas con una enorme sonrisa.

               Al amanecer, todo el mundo se sorprendió al ver el hermoso tesoro que se hallaba en el lago, un hermoso loto color rosa había brotado de las profundidades; al menos así lo creía la gente y las demás especies que habitaban aquel lugar. ‘Es un milagro del cielo’, comentaban los peces que rondaban por las cercanías. Las flores que tanto molestaban a esta criaturita, ahora no entendían la belleza oculta tras espantosa carcasa que hace unas horas ella demostraba. Llenas de envidia quisieron contemplarla, pero para su mala suerte, el esfuerzo hizo que sus raíces se salieran del suelo y terminaron recostadas a la orilla del lago sin que nadie las socorriera, pues pensaban que eran flores lanzadas en honor al bello loto que flotaba sobre la superficie cristalina.

               Las mariposas violetas, al igual que todas las especies del lago, hicieron una fiesta en honor a esta nueva compañera; la que no paraba de lanzar gritos de alegría al observar que lentamente otras hermanas loto aparecían junto a ella para darle la bienvenida a su hogar.

               Quizás haya muchas semillas de loto esperando florecer en el mundo y se encuentren enterradas en suelos que no son aptos para su desarrollo, lo que impide que enseñen su magistral belleza oculta. Lo único que les puedo decir a esas semillitas es que aunque no lo crean hay mariposillas que les ayudarán a encontrar su camino y las harán retornar a su hogar; por muy utópico que parezca, no están solas en el mundo… solo levanten la cabeza y miren el cielo… ahí hallarán a ese ejército de lepidópteras dispuestas a darles una alita para su crecimiento.
               

La Metáfora del Faro

              

                 No elegí el lugar donde nací, pero sabía que estaría donde limita el cielo, el mar y la tierra. Nadie me advirtió de la soledad y que solo mi guardián me acompañaría cada noche hasta el amanecer.  No tuve grandes amigos, salvo las aves que cada temporada emigraban hacia el norte; ellas me agradecían por estar ahí y las especies costeras también, pero yo aún en ese entonces desconocía el real valor de mi existencia.


                Una noche de tormenta comprendí lo potente que era la fuerza de la naturaleza. Mi vigilante estaba preocupado y miraba al oscuro horizonte, mientras tembloroso encendía mi haz de luz. A lo lejos un navío danzaba con el delirio de las olas, intenté avisarle con movimientos luminosos que se hallaba cerca de la tierra, pero fue en vano, pues la barca fue consumida por la furia del mar. Mi guardia lloraba tratando de entender lo que ocurría; yo en cambio, seguía alumbrando la tormentosa oscuridad.


                Cada vez que aparecía el Sol, llegaba la hora de descansar, mi guarda también tomaba un respiro y al despertarse nos poníamos a charlar. Una tarde de abril, me confesó que si no fuera por el resplandor de un faro no estaría vivo y por ese motivo quiso que naciera, para devolver el favor al cielo…


                Ya han pasado tres años desde que mi viejo centinela me dejó, y en su honor todas las noches enciendo mi luz para continuar con su labor… No es mía, es tuya mi buen amigo. Yo te construí para que cumplieras con tu misión; me alegra que al fin lo hayas comprendido… me susurró.



                Ahora estoy solo en el fin del mundo, muchos viajeros y lugareños me llaman “el faro fantasma”, porque al anochecer enciendo mi luz y no hay ser humano en mi interior; sin embargo se equivocan, aún hay un guardián, ya que juntos somos uno; él es mi luz y yo soy su soporte. Estamos alejados de casi todo, pero tenemos un rol primordial: guiar a quienes se extravíen en los dominios de la oscuridad.



FIN

Último llamado...

Escrito cerca del andén del metro, cuando la gente caminaba ensimismada y pensando en sus destinos...

 
Dame una esperanza para volver a mirar el cielo,
pues hay muchas nubes y no puedo apreciar el Sol.

Bríndame una melodía cantada por un pájaro,
porque solo oigo gritos, desesperación y dolor.

Entrégame un nuevo atuendo, limpio y que huela bien,
ya que estos restos que visto, a penas cubren mi piel.

Tráeme una flor, recién nacida para en ella impregnarme;
pues el único aroma que respiro es a pólvora y muerte.

Toma mi mano y trata de sacarme de aquí,
porque ya no siento mi cuerpo con todos estos escombros sobre mí...


Oh por favor, no llores; no derrames tus lágrimas en vano...
mejor ve y advierte a los demás lo que puede suceder,
en un futuro cercano.

La Hechicera con Alas de Mariposa - Cap. IV: Metamorfosis

< Oscuridad, frío y nostalgia. Extraño la luz del Sol, el contacto con la naturaleza, el soplar del viento y los cantos matutinos de los ruiseñores... >


Ser crisálida no es fácil, sobre todo al pensar que estás alejada del mundo exterior mientras sufres mutaciones por dentro y por fuera. Es un proceso doloroso e incómodo para cualquiera, pues debes dejar atrás todo y reinventarte; plasmar en tu mente una nueva vida para cuando llegue el momento no ser consumida por el miedo y el desconcierto.


< A penas puedo abrir mis ojos, me siento extraña, hinchada, ajena a mi ser... Percibo que dos seres luminosos se aproximan; conozco sus auras, me son familiares. Me piden que cierre los ojos y me deje llevar; me recuerdan que estaré a salvo. Eso hago... >


Como mencioné fue complicado vivir esa etapa, pero aquí estoy. Pude sobrepasar todos los obstáculos como tener que desapegarme de las cosas. Gracias a ello comprendí que lo que realmente importa es el valor que tenga para uno dicho objeto y no éste por sí solo; es decir, el recuerdo de quién te lo obsequió o lo que significó en aquel instante. Luego de eso, cada tesoro que tuve se desvaneció ante mis ojos. Al principio me dio pena, pero después me alegré de haber tenido esas experiencias.


< Ha desaparecido la oscuridad, ahora me conducen a un "jardín de ensueño", todo lo que echaba de menos se encontraba ahí y en proporciones enormes. Corrí hacia aquel sitio con mucha felicidad; sin embargo cuando di el primer pasó, se esfumó. Los dos seres me dijeron que aquello había sido parte de mis recuerdos y se materializó puesto que mis ganas por "retornar" eran demasiadas. En ese momento entendí que debía tomar las cosas con calma...>


Posterior a que se borrara el apego a lo material, vino la fase de despejar mi corazón de rencores, rabias, penas y asuntos sin resolver. Entonces, cada persona con la que tuve algún roce apareció frente a mí y luego de una extensa charla, con altos y bajos; decidimos fortalecer o romper el lazo que nos unía. Hubo lágrimas y sonrisas, que me permitieron cerrar ese ciclo para sentirme más tranquila, pues era un peso menos para mí.


< Estos entes me miran con curiosidad, me acuestan en una especie de prado y posan sus manos sobre mi cuerpo... De pronto, comienzo a emanar una luz color ínidigo y lentamente me elevo. Mi espalda se abre en dos y nacen alas enormes de color azul, similares a la de una lepidóptera. Mi cabello se torna verde cristalino... ¿Qué me ocurre?... >


La tercera etapa, quizás fue la más extraña, porque físicamente cambié: mi estatura aumentó y el tono de mi piel se emblanqueció. Mi presencia en sí misma se hizo más poderosa, pues podía estar a metros de distancia del pueblo y los lugareños sabían que era yo quien me aproximaba. También conocían mis poderes como hechicera; todos los que alguna vez me discriminaron ahora me respetaban, y algunos se convirtieron en mis aliados. Me gané su aprecio gracias a mi preocupación hacia ellos, puesto que dediqué gran parte de mi vida a ayudarlos para que progresaran. Y en consecuencia, como muestra de gratitud, aparecieron símbolos en mi cuerpo hechos por aquellos seres que velan por mí en el otro plano, donde pude evolucionar.


< El misterio había sido revelado: la "Hechicera con Alas de Mariposa" ha aparecido. Estuvo dormida dentro de la joven que luchó contra viento y marea para ganarse un espacio en el corazón de los lugareños, para generar confianza entre ellos mismos y así, vivir en comunidad.>


Aquellas palabras resonaron en mi mente, como un tambor; y todo mi cuerpo comenzó a estremecerse. Perdí el conocimiento y después de horas, desperté con una gran paz en mi interior. Veía mi alrededor con mayor claridad. La magia brotaba desde mis poros en forma de luz. Estaba feliz de estar ahí, en mi habitación.


A lo lejos, se oyen unos pasos que se aproximan. Un caballo relincha en mi ventana y la puerta se abre. De pronto gritan: "¡¡AL FIN HAS VUELTO!!"
Era mi hechicero, el aliado que me acompaña desde que aquel libro misterioso cayó en manos de la Corte Real. Quien también me ayudó a sobrellevar mi complejo estado de crisálida y el que me cooperará a mantener este reino fuera de las amenazas de las energías oscuras.


Me da la mano para que me levante y juntos emprendemos la misión de velar por la seguridad y el bienestar de los lugareños; él con su caballo y yo con mis alas, con las que surcaré el cielo azul para que la luz ilumine mi pueblo para siempre.


FIN